Mesa 12, sábado. Una clienta pide la hamburguesa sin queso porque no tolera la lactosa. El camarero lo apunta, lo teclea deprisa en una nota y en cocina la nota sale cortada en el ticket. La hamburguesa llega con queso. Se rehace, la mesa espera diez minutos más y, si hubiera sido una alergia grave, el problema sería otro.
La mayoría de errores de comanda no son culpa de una persona. Son fallos del sistema: de cómo se toma nota, de cómo está montada la carta en el TPV y de cómo llega el ticket a cocina. Aquí tienes dónde se rompen las comandas y cómo evitarlo, revisado en octubre de 2026.
Dónde se rompe la comanda
Estos son los errores de comanda más habituales entre sala y cocina:
- Notas libres. "Sin ceb.", "poco hecha", "lo de siempre". Cada camarero escribe distinto y la cocina tiene que adivinar.
- Opciones que nadie preguntó. El punto de la carne, la guarnición, la bebida del menú. Si el TPV deja enviar sin elegir, a veces se envía sin elegir.
- Mesa o comensal equivocados. Una comanda de la 21 marcada en la 12, o el plato sin gluten que llega al comensal que no es.
- Cambios de última hora. El cliente cambia de idea, alguien anula y vuelve a enviar, y la cocina recibe dos comandas.
- Comandas cantadas. Lo que se dice de viva voz en pleno servicio se olvida o se oye mal.
- Tickets ilegibles. Letra pequeña, todo seguido, extras mezclados entre platos.
- Delivery mal enlazado. Un extra de la plataforma que no corresponde a uno del TPV llega como otra cosa o no llega. Lo explicamos en pedidos de Glovo que no entran en el TPV.
Modificadores estándar en lugar de notas
Una regla simple: si un cambio se pide más de una vez a la semana, conviértelo en un modificador del TPV.
Un modificador es un cambio predefinido que se añade al plato con un toque. "Sin cebolla", "extra de queso", "salsa aparte", "al punto". Siempre se escribe igual, puede llevar precio si es un extra y llega a cocina debajo de su plato. El camarero no escribe, elige.
Para montarlos bien:
- Repasa la carta con cocina y apunta los cambios que más se piden de cada plato.
- Crea grupos por tipo: lo que se quita ("sin"), lo que se añade ("extra") y cómo se hace (punto, tamaño).
- Usa nombres cortos y siempre los mismos. "Sin gluten" no puede ser a veces "SG" y a veces "celíaco".
- Deja la nota libre solo para lo que de verdad es excepcional.
En el TPV de Platomico, por ejemplo, las modificaciones, los extras, las divisiones de cuenta y las devoluciones se hacen desde la misma pantalla, y el pedido pasa a cocina en cuanto se cierra en caja, con sus modificaciones y sin cantar nada, según la página de Register.
Opciones obligatorias
Hay platos que no se pueden preparar sin una decisión: el punto de la carne, la guarnición, el tamaño o la bebida de un menú. Para esos, que el TPV obligue a elegir antes de enviar la comanda. Si tu sistema lo permite, márcalas como obligatorias y limita cuántas se pueden elegir.
El camarero tarda un segundo más en tomar nota y la cocina no tiene que salir a preguntar. Pregunta a tu proveedor cómo se configura en tu TPV.
Tickets y pantallas que se leen de un vistazo
La cocina lee la comanda con prisa, de pie y a un metro. Lo que tiene que ver primero:
- La mesa o el nombre del cliente, arriba y en grande.
- El canal: sala, para llevar o delivery.
- La hora a la que entró.
- Cada plato con sus cambios justo debajo, con lo que se quita y lo que se añade bien distinguidos.
- Las notas, separadas de los extras.
- Las alergias, aparte y destacadas.
Si trabajas con varias estaciones, que cada una reciba solo lo suyo. Y si una comanda se reimprime, que lo diga, para que nadie la prepare dos veces.
Una pantalla de cocina ayuda porque ordena las comandas y no se corta por el ancho del papel. El KDS de Platomico, por ejemplo, muestra cada comanda con todo lo que lleva y la reparte por estaciones. Lo explicamos en KDS o pantalla de cocina. Si sigues con papel y la impresora falla, mira la impresora de cocina no imprime.
Alérgenos: que no se pierdan entre la sala y la cocina
Aquí un error no es un plato rehecho. Por eso merece su propio proceso.
La información sobre alérgenos es obligatoria también en la comida sin envasar, por el artículo 44 del Reglamento (UE) 1169/2011, como recuerda la AESAN. Y la ley ya te pide tenerla por escrito. El artículo 6 del Real Decreto 126/2015 permite informar de los alérgenos de palabra solo si esa información está registrada por escrito o en formato electrónico en el local y es fácil de consultar para el personal, la inspección y los clientes. Esa misma ficha es la que deben usar la sala para responder y la cocina para preparar. Las obligaciones completas, los 14 alérgenos y las multas los tienes en alérgenos en la carta del restaurante.
En el día a día:
- Pregunta por alergias al tomar nota, sobre todo en mesas nuevas.
- Márcala como una opción propia del plato, no como una nota libre. Por ejemplo, "Alergia: frutos de cáscara".
- Comprueba que en el ticket o la pantalla sale aparte y destacada.
- Que cocina confirme que la ha visto, en voz alta o en la pantalla.
- Prepara ese plato con utensilios y superficies limpias.
- El pase revisa el plato contra la comanda antes de que salga, y el camarero lo lleva aparte, sin mezclarlo con el resto de la mesa.
Si cambias la receta de un plato, cambia también su ficha de alérgenos ese mismo día.
Una rutina de cinco minutos
Los errores bajan cuando todo el equipo sabe lo mismo al empezar el turno. Antes de abrir:
- Qué no hay hoy, para que nadie lo venda.
- Los platos fuera de carta y sus alérgenos.
- Cualquier cambio en la carta o en los modificadores.
Y después del servicio, apunta cada error en una libreta: qué pasó, en qué plato y por qué. Si un error se repite, casi siempre es porque falta un modificador o una opción obligatoria, y se arregla en el TPV, no con una bronca.
Un servicio más rápido también deja menos espacio a los errores: tienes ideas en cómo reducir los tiempos de espera.



