El cliente que viene todos los jueves a por su pedido de alitas ahora te pide por la app. Es el mismo cliente, el mismo pedido y la misma bolsa. La diferencia es que de cada 25 € la plataforma se queda entre 3,75 € y 7,50 €.
Aquí tienes cómo montar pedidos online sin comisiones para tu restaurante: qué canales hay, lo que sigue costando dinero y las cuentas de un pedido. Lo hemos comprobado en las webs de Google, Stripe, Uber Eats, Just Eat y Platomico en octubre de 2026.
Pedidos online sin comisiones: lo que sí cuesta
Sin comisión no quiere decir gratis. Un canal propio tiene cuatro costes:
- El software de pedidos, por cuota mensual o por pedido.
- El cobro con tarjeta, que se lleva tu proveedor de pagos o tu banco.
- El reparto, si llevas tú los pedidos.
- Darlo a conocer, porque nadie va a encontrar tu web por casualidad.
Lo que desaparece es el porcentaje por pedido de la plataforma. En Uber Eats es un 30 % si reparte Uber y un 15 % si repartes tú o el cliente recoge, según su página de precios. Lo de las tres plataformas está en comisiones de Glovo, Uber Eats y Just Eat.
Web de pedidos y QR
Es el canal que más se parece a una app de delivery, pero con tu nombre. El cliente entra por un enlace o un QR, elige los platos y los extras, paga y elige si recoge o se lo llevas.
Para que no te dé más trabajo del que te quita, pídele cuatro cosas:
- Que el pedido entre directo en la caja y en la cocina, con sus extras, sin que nadie lo teclee.
- Que la carta y los precios sean los del TPV, y que un plato agotado desaparezca al momento.
- Que el cliente no tenga que descargarse nada ni registrarse para pedir.
- Que puedas usar tu propio dominio y tu marca.
Platomico incluye web de pedidos y QR en mesa en su plan Growth, de 149 € al mes, según sus precios. En su página de web ordering indica que no se queda un porcentaje de las ventas, que el pedido llega a caja y a cocina con sus extras y que puedes conectar tu dominio.
Teléfono y WhatsApp
Apenas tienen coste de tecnología y tus clientes de siempre ya los usan. El problema llega un viernes a las nueve: la línea comunica, alguien apunta el pedido en un papel, se olvida el "sin cebolla" y el plato vuelve.
Si mantienes el teléfono, mete esos pedidos en el TPV como uno más, para que lleguen a cocina y salgan en tus números. Y cuando puedas, manda a esos clientes a tu web: el pedido llega escrito por ellos.
Google: el enlace "Hacer un pedido"
La ayuda del Perfil de Empresa de Google explica que, para empresas de fuera de Estados Unidos, puedes añadir enlaces de "Hacer un pedido" a tu perfil que llevan a tu web. También pueden aparecer proveedores externos que dicen tener una relación con tu local. Puedes marcar uno como preferido para recogida o para entrega, y quitar los que no quieras.
Google avisa de que dónde se muestran esas opciones depende del país. Entra en tu perfil, busca la sección de pedidos de comida y comprueba qué te aparece. Si un cliente busca tu nombre en Maps, mejor que el botón le lleve a tu web que a una app con comisión.
Las cuentas de un pedido de 25 €
Con las tarifas publicadas, esto es lo que se lleva cada canal de un pedido de 25 €, sin contar el IVA ni la comida:
| Canal | Se lleva | Te quedan |
|---|---|---|
| Uber Eats, reparte Uber | 7,50 € (30 %) | 17,50 € |
| Uber Eats, recoge el cliente | 3,75 € (15 %) | 21,25 € |
| Just Eat, repartes tú | 4,05 € (15 % + 0,30 €) | 20,95 € |
| Tu web, pago con tarjeta estándar europea en Stripe | 0,63 € (1,5 % + 0,25 €) | 24,37 € |
| Teléfono, pago en el local | Lo que te cobre tu banco por el datáfono | Casi 25 € |
La tarifa de Just Eat es la de su página de registro. La de Stripe, la de su página de precios para España, y con tarjetas prémium sube al 2,8 % + 0,25 €. Usamos Stripe como ejemplo de tarifa publicada: tu proveedor de pagos puede ser otro.
Un ejemplo con recogida. Cada pedido de 25 € que pasa de Uber Eats a tu web te ahorra unos 3,12 €. Con 48 pedidos al mes así, has cubierto los 149 € de un plan como Growth de Platomico, sin contar el resto de lo que incluye. Si repartes tú, súmale el repartidor: lo calculamos en reparto propio en un restaurante.
El problema de verdad: que te encuentren
La plataforma te pone delante de gente que no te conocía. Tu web, no. Por eso el canal propio funciona sobre todo con quien ya ha probado tu comida: el cliente de la barra, el de la oficina de enfrente, el que repite cada semana.
Ponles el QR donde ya están: en la mesa, en el mostrador de recogida, en el escaparate, en tu ficha de Google y en tus redes. Y no hace falta elegir. Puedes seguir en Glovo, Uber Eats o Just Eat para que te descubran y llevar a tu web a los que repiten.
Antes de abrir tu canal
Revisa estas cinco cosas, que en un canal propio son responsabilidad tuya:
- Los alérgenos de cada plato tienen que estar disponibles antes de la compra y en la entrega, como explicamos en la guía de alérgenos.
- El precio que ve el cliente tiene que ser el final, con impuestos y gastos de envío desglosados: lo vemos en precios en delivery y en sala.
- Las bebidas alcohólicas y con azúcar añadido van al 21 % de IVA a domicilio, según la guía del IVA en hostelería.
- Los envases de plástico de un solo uso se cobran aparte, como contamos en agua del grifo y envases.
- Cada ticket de la web tiene que salir del mismo sistema que cumple Verifactu.
- Si vas a enviar promociones a quien pide en tu web, necesitas su permiso o una compra anterior y una baja gratuita en cada envío. Lo explicamos en cómo fidelizar clientes.



